Lechada de cemento, lodos de hormigón y aguas de lavado: separar el sólido antes de eliminar
Tres materiales, un mismo problema
Al perforar, serrar, rectificar y lavar hormigón se emplea agua. El agua recoge el fino mineral y sale del proceso como suspensión. Según de dónde venga, el sector le da tres nombres distintos, y conviene separarlos porque las cantidades y el manejo no son iguales.
Lechada de cemento es el fino de cemento y agua que aparece al serrar, rectificar, pulir y en el fraguado. Es muy fino, muy alcalino y sedimenta despacio.
Lodos de hormigón es el término general para todo residuo de hormigón con agua, incluido el detritus grueso de perforación y de corte.
Aguas de lavado de hormigoneras es el agua del lavado de cubas, canaletas, bombas y herramienta, con contenido variable de cemento y árido fino.
En los tres casos la tarea es la misma: separar el sólido para no transportar agua y no llenar el contenedor con ella. Eso ocurre en un saco filtrante textil, por gravedad y sin piezas móviles Más información.
Filtración de lechada de cemento: qué se puede esperar
La lechada es el caso más exigente de los tres, porque el fino de cemento es muy pequeño y tiende a cerrar la superficie filtrante antes de formar una torta permeable. Dos cosas ayudan de forma sensible.
La primera es dejar sedimentar. Si la lechada reposa en un depósito o en una balsa y se decanta el sobrenadante, en el saco entra menos volumen y más sólido, y el proceso es notablemente más corto.
La segunda es no llenar de golpe. Llenar por etapas y dejar salir agua entre una y otra reparte la torta sobre toda la superficie en lugar de acumularla en un punto.
Un dato honesto: no damos ninguna duración de deshidratación ni ningún valor de sequedad final para la lechada. El comportamiento depende de la finura, del contenido en cemento, de la temperatura y de si hay aditivos. Con un material nuevo, un saco de prueba responde en un día lo que ningún cálculo responde.
El saco filtrante no neutraliza el agua de hormigón
Este es el punto que decide si la instalación cumple o no, y no tiene nada que ver con el saco.
El agua de hormigón es fuertemente alcalina; los valores de pH por encima de 11 son habituales. Un saco filtrante separa sólidos. No cambia el pH, no retiene sustancias disueltas y no convierte el filtrado en agua vertible. Después de la filtración, el agua sigue siendo tan alcalina como antes, solo que sin partículas.
De ahí se siguen dos consecuencias. Si el filtrado va a verterse o a reutilizarse, hace falta una neutralización o un tratamiento aparte, y esa decisión corresponde al titular de la instalación con su autorización. Y si el agua va a circular en circuito cerrado dentro del propio proceso de lavado, la filtración suele bastar, porque el pH no molesta en el lavado.
Aguas de lavado de hormigoneras: el caso con más volumen
El lavado de cubas, canaletas y bombas genera la mayor cantidad de agua de todo el cluster y la más irregular. Cae de golpe, en pocos minutos, y no cae todos los días igual.
Ahí funciona bien una combinación sencilla: una fosa o depósito de decantación que retiene el árido grueso, y detrás un saco filtrante para el fino que no sedimenta. El saco se llena desde la fosa con la bomba que ya existe. La ventaja frente a vaciar la fosa entera con cuba es que sale sólido y no agua.
Para la filtración de aguas de lavado de hormigoneras vale lo mismo que arriba, y conviene decirlo porque muchas plantas buscan directamente el tratamiento de aguas de lavado de hormigoneras completo: nosotros hacemos la separación de sólidos. La corrección del pH, la reutilización y la autorización de vertido son un paso propio y no forman parte del saco. Dicho de otro modo, el tratamiento de lodos de hormigón y el tratamiento de la lechada de cemento empiezan aquí, pero no terminan aquí.
La abrasividad del fino mineral y la clase de carga
El fino de hormigón y de piedra es pesado. Un lodo de hormigón deshidratado pesa con frecuencia entre 1,3 y 1,6 toneladas por metro cúbico. Con 0,8 o 1,25 m³ de volumen, eso significa que la carga de trabajo se alcanza antes que el volumen.
En la práctica: elija la clase de 900 kilogramos y marque una altura de llenado para el personal. Un saco que parece medio lleno puede estar ya en el límite. Los caminos de cálculo, con densidades orientativas, están en la guía de tallas Más información.
Sobre la abrasividad: el geotextil de 200 g/m² y unos 2,0 milímetros aguanta bien el fino mineral, pero no es resistente al corte. Trozos de canto vivo, restos de armadura y fragmentos de disco no deberían entrar en el saco. Una reja gruesa o una fosa de decantación delante resuelve eso con poco esfuerzo.
Lodo de rectificado de la mecanización de hormigón y piedra
El lodo de rectificado y de pulido merece una mención aparte porque es aún más fino que la lechada y suele llevar además partículas de la propia herramienta abrasiva. Se deshidrata en el mismo saco y con las mismas reglas, con dos matices: sedimenta todavía peor, así que la etapa de decantación previa gana importancia, y la densidad final es alta, así que la clase de carga alta es obligatoria.
Si el lodo de rectificado viene de la mecanización de metal y no de piedra, cambia el medio de partida: puede llevar taladrina y aceite en emulsión, y eso hay que revisarlo antes por separado Más información.
Qué talla encaja
| Situación | Punto de partida razonable |
|---|---|
| Corte y perforación puntuales en obra | talla M de 0,125 m³ Más información |
| Taller de corte o puesto de lavado con caudal regular | talla L de 0,5 m³ Más información |
| Planta de hormigón, lavado de cubas, cantera | talla XXL de 1,25 m³ con 900 kg Más información |
| Sitio con altura de gancho limitada | talla XL de 0,8 m³ Más información |
Preguntas frecuentes sobre lodos de hormigón y aguas de lavado
Desde plantas de hormigón, empresas de corte y obras nos llegan sobre todo estas preguntas.
¿Se puede bombear el agua de perforación de hormigón directamente al saco?
Sí. El saco se llena con manguera, tubo o bomba. Con material muy líquido, llenar por etapas mejora el reparto de la torta.
¿Puedo verter el filtrado al alcantarillado?
No sin comprobarlo, y en el caso del hormigón el motivo no son los sólidos, sino el pH. La filtración no lo cambia. Consulte su autorización de vertido.
¿Se puede reutilizar el agua filtrada para lavar?
En muchas plantas es la vía habitual, porque en el lavado el pH no molesta. Lo decide el titular en función del circuito y del equipo.
¿Endurece el hormigón dentro del saco?
El fino de cemento sigue reaccionando mientras haya agua. Por eso conviene no dejar el saco de pie más tiempo del necesario: cuanto más se compacta el material, más difícil es vaciarlo. En la práctica, saco y contenido se eliminan juntos y esa pregunta no se plantea.
¿Qué pasa con los restos de hormigón ya endurecidos?
Esos no van al saco filtrante. Este procedimiento sirve para residuos de hormigón con agua. El escombro endurecido es material sólido y se gestiona por otra vía.
¿Se ocupa WINKLER de la eliminación?
No. Somos fabricante de soluciones filtrantes textiles. La clasificación, el transporte y la valorización corresponden a su gestor de residuos. Para dudas de dimensionado estamos a su disposición Más información.




